SIN TEMOR AL QUÉ DIRÁN
Texto bíblico: Romanos 1:16
Pablo
declara con firmeza que no se avergüenza de predicar el evangelio de Cristo y
menciona el poder que tiene el evangelio para la salvación de la humanidad a
quien crea en él. Los cristianos estaban siendo perseguidos en ese momento y a
muchos les parecía muy complejo pensar que por causa del evangelio serían
perseguidos, apedreados, encarcelados y demás, no querían correr ese riesgo,
pero Pablo los animó.
Durante
el libro de Romanos, Pablo habla acerca de la prioridad que le dio Dios a los
Judíos al revelarles primero su Palabra (aunque como nación, muchos lo
rechazaron) aclara que la salvación no es solo para ellos sino también para los
griegos (los gentiles). Esto nos da un poco de contexto del por qué Pablo
iniciaba sus prédicas en las sinagogas judías. (Hechos 13:5)
Por
medio del mensaje del evangelio somos justificados delante de Dios a través de
la fe que hemos depositado en Él, en creer que es él nuestra única esperanza de
vida. No tengamos miedo a ser rechazados por el evangelio, no nos avergonzamos
del mensaje que ha transformado nuestras vidas, sino por el contrario, como
guerreros valientes, tomemos con firmeza el evangelio para luchar en contra de
todo aquello que nos quiera apartarnos de él.
Roguemos
a Dios que no nos dé temor predicar la Palabra de Dios, que al ser rechazados,
insultados, apartados, sepamos que no nos están rechazando a nosotros sino a
Jesús y su mensaje de salvación. Muchas veces el desánimo nos estanca al ver o
creer que al hablar de Jesús y su Palabra perderemos muchas cosas aquí en la
tierra, amistades, privilegios, riquezas, estatus, (Filipenses 3:8) pero en
realidad nada de eso se compara con el infinito gozo que nos ofrece una vida en
Cristo y la esperanza de estar con Él por la eternidad. La esperanza en
Jesucristo nos santifica y fortalece, por eso los enemigos del alma buscarán
hacernos dudar u olvidar de tal esperanza, pero no lo permitamos sino
recordémosle continuamente a nuestra alma y enseñemos a otros el evangelio, la
buena noticia que nos habla de Jesucristo, nuestro amado Señor y Salvador, que
por Gracia nos salvó.
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