ÍDOLOS FINITOS Vs. EL ETERNO DIOS

Texto bíblico: Romanos 1:18-23

 

La ira de Dios es manifiesta contra todo aquel que detiene la verdad, contra todo mentiroso que con astucia usa el engaño para hacer el mal, que vive en idolatría e invita a otros a hacer lo mismo. Imagina que creas un negocio, haces un proyecto o inventas una herramienta muy útil para la sociedad. Sin embargo, cuando lo pones al servicio de las personas, estas ignoran el hecho de que tú fuiste el artífice, no te dan el crédito por tu ingenio y el trabajo que te tomó hacerlo. Incluso, a pesar de que te haces famoso y de que saben quién y cómo eres, empiezan a ignorarte, a hacer como si no existieras; utilizan tu producto o negocio a su manera dejando a un lado las indicaciones que diste para que funcionara. ¿Qué tal te sentirías ante esa situación?

Eso es lo que el hombre ha hecho con Dios. A pesar de que Él se ha dado a conocer, el hombre ha ignorado Su verdad, la ha cambiado por mentiras. Esto significa que el conocimiento de Dios sólo (saber quién es Él) no es suficiente, en especial cuando hay envanecimiento y necedad.

Con respecto al “envanecimiento” (v. 21), resulta interesante que al explorar los términos de los que se deriva esa palabra en griego (mataióo), se encuentran definiciones como: “Hacerse (llegar a ser) tonto, es decir, (moralmente) perverso o (específicamente) idólatra” y “Búsqueda infructuosa”. Precisamente, esto podría tener una relación con la idolatría de la que se habla en el versículo 23 de Romanos 1 y con el intento de reemplazar a Dios con cisternas rotas (Jer. 2:13).

“Razonamientos”, por su parte, se deriva de “contienda” (dialogismós), y también significa “discusión, consideración interna”. Además, tengamos en cuenta que cuando en la Biblia se habla del corazón, se hace referencia a los pensamientos, los sentimientos y a la voluntad. Es allí donde la necedad puede traer oscuridad.

El peligro de todo esto es que quienes se hacen necios también son orgullosos, pues en vez de notar su equivocación, creen que viven en la verdad y que son sabios. Sin embargo, están cambiando al Dios eterno, al tres veces Santo, al sublime y poderoso, al que es y siempre será, por ídolos finitos, que tienen un valor como creación, pero son vacíos si lo que se quiere es buscar en ellos plenitud, amor y respuesta.

Es importante que en nuestro proceso de conocer a Dios le demos el crédito que merece, que lo glorifiquemos y nos mantengamos en continua acción de gracias. Esto nos recordará quién es Él y cuál es nuestro lugar con respecto a Él. Además, pidámosle que nos ayude a discernir nuestros pensamientos, especialmente a identificar las mentiras que pensamos o creemos sobre Él.

Ahora, este pasaje explica puntualmente la razón de la idolatría, el paganismo que se ve en tantas naciones, y quizás este devocional confronte a alguien que literalmente adore imágenes de hombres o animales. Sin embargo, pensemos también en los ídolos a los que adoramos en nuestros corazones, en los que ponemos nuestras expectativas: el dinero, nuestros sueños, la mascota, las heridas que nos hicieron, la pareja, los hijos, otras personas, nosotros mismos.

Pidámosle al Señor que nos ayude a abandonar nuestro pecado de infidelidad, que nos enseñe a amarlo a Él con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente. No nos dejemos dominar por ningún ídolo sino solo por el Dios único, vivo y verdadero, en quien podemos disfrutar de verdadera libertad, y en quien nuestra alma encuentra verdadera paz y descanso.

Comentarios