LIMPIOS DEL PECADO

 Texto bíblico: Romanos 1:24-27

 

La inmundicia a la que el ser humano se ha entregado se manifiesta en sus acciones, en su vida, en la cual existen hábitos pecaminosos continuos. Para Dios todos los pecados son iguales, desde la mentira más pequeña, hasta las palabras o acciones más hostiles. Él es Dios soberano, misericordioso y perdonador, pero si hemos leído atentamente la Biblia, podremos notar lo delicado y fuerte que es el tema de las pasiones sexuales y en repetidas ocasiones Jesús nos advierte acerca de ellas, las consecuencias que estas traen.

Pablo, nos relata el gran enojo y la ira que muestra Dios hacia las personas pecadoras que impiden que crezca su reino, y podemos ver que no solo es en nuestros tiempos en donde se ven hombres relacionándose con hombres y mujeres con mujeres de manera íntima y sexual, sino que en los tiempos pasados ya Dios nos venía advirtiendo de la gravedad del tema.

Dios entregó completamente a los deseos de la carne a todos aquellos que lo rechazaron, creyendo en su propio criterio y justicia, antes que en Dios, lo cual los llevó a deshonrar a Dios, deshonrando a la vez cada vez más sus propios cuerpos.

El deseo y la actividad sexual, cuando son concebidos a la manera de Dios, en el matrimonio, siguen siendo un regalo de parte de Él, pero tristemente podemos ver cómo hoy en día, el modelo creado por Dios se ha visto manchado por lo que Pablo nos relata en estos versículos, la homosexualidad.

Quizá podemos ver esto como un tema fuerte, “difícil” de hablar de manera abierta en nuestros dias, pero en realidad Dios nos está mandando a que como su pueblo: Nos alejemos del pecado y nos mantengamos puros primeramente para honrarlo a Él con nuestros cuerpos. Pero para aborrecer toda pasión sexual incorrecta que nos aleje de Dios y orar por aquellos que están luchando en contra de sus malos deseos sexuales o su desorientación sexual, es necesario poder conocer y sustentar nuestro corazón profundamente en la Verdad.

Entendamos que en nuestro propio razonamiento y justicia solo nos alejamos más de Dios y somos esclavos del pecado, pero reconocer que necesitamos de Él y que cada día nuestras mentes y corazones deben ser limpiadas por medio de su Espíritu Santo con la verdad de Su Palabra, debe ser nuestro anhelo diario. En grandes pecados hemos caído por alejarnos de Dios, pero aun hay esperanza y la esperanza siempre esta en Jesucristo, por lo tanto míralo a Él en quien encontraras verdadera paz y esperanza.

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