¡LIBRES!
Texto bíblico: Romanos 7:1-6
En el
capítulo 7, Pablo nos explica la relación que hay entre los mandamientos que
Dios no entregó (la ley) y la pecaminosidad del ser humano. Pablo nos muestra
con claridad que hemos sido liberados aquellos que estamos en Cristo, ¿Pero
liberados de que exactamente?
Pues
Cristo nos hizo libres de cualquier obligación que pudiera existir de cumplir a
pie de la letra la ley de Moisés. Lo anterior sucede por la misma razón por la
cual nosotros ya hemos sido liberados de aquella esclavitud que nos conducía al
pecado, al nosotros morir, dicha muerte rompe toda obligación que teníamos con
el pecado pues nuestra carne constantemente luchaba contra el pecado.
Pablo
nos ilustra con un ejemplo para poder entender todo esto, nos muestra cómo
funciona la ley en una pareja casada o en matrimonio. Una mujer que pierde a su
marido por muerte ya no se encuentra en la obligación de serle fiel, por
consiguiente es libre de poder casarse con otro hombre si así ella lo desea. De
la misma manera cuando morimos en Cristo, somos liberados de aquella obligación
que teníamos bajo la ley, de esta manera podemos acercarnos a Dios con más
confianza y sin temor. Una nueva vida en el Espíritu.
La ley
nos ayudó a darnos cuenta de nuestra pecaminosidad y aún más importante nos
ayudó a entender que nuestra vida es una total dependencia de Jesús.
Cada
día seamos agradecidos con Dios que nos muestra su gracia y misericordia, que
podemos acercarnos a Él y entregarle nuestras cargas, que podemos alabarlo y
rendirnos ante su presencia. Seamos agradecidos de tener ahora esta libertad,
entendiendo que nuestra vieja naturaleza (en griego “cuando estábamos en la
carne” Romanos 7:5) ya quedó atrás y ahora tenemos una nueva vida por medio de
Jesús.
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