LA SALVACIÓN ES DEL SEÑOR

 Texto bíblico: Efesios 2:8-10

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, Pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”

Es bueno retomar el orden de ideas lógicas de Pablo. El apóstol da ciertas afirmaciones anteriores para llegar al resumen que hace en nuestra porción del día.

·        En el V.1 afirma que Él nos dio vida porque estábamos muertos

·        En el V. 5 nuevamente sale la afirmación de que estábamos muertos, más Dios nos dio vida con Cristo

·        Y el V.6 tiene la misma idea cuando dice "y juntamente con Él nos resucitó"

·        Ahora en el V. 8 Pablo resume diciendo que Tanto la salvación como la fe no proceden de nosotros, sino de ÉL

·        Y finalmente en los V.9-10 afirman que no hicimos nada para merecer la salvación, sino que Dios, nuevamente por su salvación nos hace caminar en buenas obras.

Entendiendo este orden, afirmamos que la defensa del Apóstol es hacer entender a los Efesios que naturalmente el ser humano espiritualmente nace muerto y por lo tanto, como cualquier muerto, incapaz de reaccionar para buscar correctamente a Dios; no puede hacer nada para tener la salvación. La salvación es obra de Dios.

No existe esfuerzo humano, por cuanto está muerto, para cooperar con Dios, como afirman los católicos romanos y algunos evangélicos, con relación a la salvación. La salvación es en su totalidad un regalo inmerecido pero recibido mediante el canal de la fe que debe dar como resultado andar en buenas obras, que igualmente son preparadas por el Señor.

No pensemos hemos recibido la salvación por decisión personal. Dios NOS DIO VIDA. No caigamos en el error de pensar que la fe es producto de nuestro esfuerzo, PUES ES DON DE DIOS. Las buenas obras no son para alcanzar ni conservar la salvación, sino el resultado de una persona salva. Hermanos la salvación es de Dios, PURA GRACIA, es decir, inmerecida; no es una cooperación entre mi esfuerzo y el de Dios. ES TOTALMENTE DE DIOS. Lo único que podemos hacer es vivir agradecidos por un regalo tan grande.

 

Vau

Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;

Tu salvación, conforme a tu dicho.

 Y daré por respuesta a mi avergonzador,

Que en tu palabra he confiado.

No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,

Porque en tus juicios espero.

Guardaré tu ley siempre,

Para siempre y eternamente.

 Y andaré en libertad,

Porque busqué tus mandamientos.

Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,

Y no me avergonzaré;

Y me regocijaré en tus mandamientos,

Los cuales he amado.

Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,

Y meditaré en tus estatutos.

 

Comentarios

Entradas populares