¡QUÉ BUENO QUE TENEMOS LA LEY!
Texto bíblico: Romanos 3:19-26
La
nación de Israel fue escogida como pueblo de Dios no por sus méritos o
grandeza, al contrario, fue escogida simplemente porque Dios la amó, como dice
en Deuteronomio 7:7-9. Pero entonces, ¿Cuál es el objetivo de la ley? El
apóstol Pablo recapituló que la ley les fue entregada a los judíos no para que
se creyeran superiores a los demás, no para que siguieran humillando o
rechazando a los gentiles por no cumplirla, sino para que supieran lo pecadores
que eran, para que no les quedara duda de la necesidad tan grande que todo ser
humano tiene de Dios, incluidos ellos. Es decir, para que reconocieran en la
ley cada uno de sus pecados… y ese es uno de los beneficios de leer la Palabra
De Dios, por medio de ella somos redargüidos, nos miramos como en un espejo y
vemos la realidad de nuestro corazón.
¡Hay
mucho gozo en aquella persona que se sabe pecadora! Por supuesto, encontrarnos
con la realidad de nuestro pecado no es lindo… mucho menos en la sociedad de
hoy, tan humanista, tan llena de amor propio. Aceptarlo es un proceso doloroso,
difícil, pero esa puede ser la mejor muestra de que el Señor está haciendo su
obra en nosotros. En tiempos de Jesús, varios judíos, especialmente los
fariseos, se creían justos por sus propias obras. Incluso, el mismo Mesías dijo
una parábola de un fariseo que le daba gracias a Dios por no ser como los demás
hombres que sí pecaban. Él, en cambio, ayunaba dos veces por semana, daba el
diezmo. En contraste, un recaudador de impuestos, una de las personas más
odiadas en la sociedad de ese entonces, le rogaba a Dios por piedad y no era
capaz de mirar al cielo.
Sobre
ellos, Jesús dijo que el publicano “descendió a su casa justificado, pero aquel
no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla
será engrandecido”, Luchas 18:9-14. ¿Qué en cuanto a ti?
¿Te
crees mejor que otros? ¿Piensas que no eres TAAAN pecador como un ladrón?
¿Consideras que las autoridades del gobierno o de la iglesia o aquella persona
que te lastimó son peores que tú? ¿Quizás crees que los de otras religiones o
denominaciones son más pecadores y has puesto tu esperanza de salvación en tu
conocimiento?
Personalmente,
lucho con este tema. Tiendo a creerme o sentirme superior a otros, a pensar que
no soy tan pecadora como los demás, pero esto solamente me ha alejado de la
justificación que el Señor me ha dado por gracia. Pero también me he dado
cuenta de que el orgullo es una lucha de todos, por eso, te animo a que hoy
oremos los unos por los otros… para que el Señor quebrante nuestros corazones,
el tuyo y el mío, y que realmente reconozcamos nuestra condición pecadora. Pero
también para que fijemos nuestros ojos en Jesús y confiemos en que es realmente
por sus méritos que podemos acercarnos al trono de la gracia.
Por
último, cuando compartamos nuestra fe a otras personas, tengamos en cuenta que
así como los judíos no eran mejores que los gentiles, los cristianos no somos
mejores que los no creyentes… simplemente, como dijo alguien somos “un mendigo
diciéndole a otro mendigo dónde encontrar pan”, porque solo es en Jesucristo
que somos diferentes, nuevos, justificados gratuitamente para la gloria de
Dios.
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