MUERTOS EN JESUCRISTO AL PECADO
Texto bíblico: Romanos 6: 5-10
El
condicional SI fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte,
será el punto de partida para la siguiente afirmación. Debido a su gran
relevancia para la interpretación del texto se hace necesario explicar este
condicional en primera instancia. Las palabras que se han de enseñar en este
texto son exclusivas para quienes han sido plantados a la semejanza de la
muerte de Jesucristo, que en otras palabras podría ser quienes han muerto en
Jesucristo, es decir aquellos que por medio de la fe en la Obra Expiatoria de
Jesucristo han muerto a sus delitos y pecados, tienen una esperanza ciertísima
y sigue siendo en la Obra de Jesucristo, esta vez, en la resurrección, por lo
que tienen la esperanza de resucitar como Jesucristo resucitó de los muertos.
Esta resurrección significa volver a la vida después de muertos, porque un día
todo ser humano que se encuentra vivo sobre esta tierra morirá, pero no para
siempre, sino que también resucitará, unos para vida, aquellos que en Cristo
han muerto, y otros para muerte eterna, quienes ya han sido condenados y no
creyeron en Jesucristo.
El
viejo hombre, aquel que estaba viciado en sus pecados, deleitándose en la
inmoralidad, el pecado y todo estorbo del camino fue crucificado, no para
todos, sino exclusivamente para quienes fuimos, por Gracia de Dios, unidos a
Cristo. De esta manera podemos también concluir que la muerte expiatoria de
Jesucristo no fue para todos sino para muchos, esos muchos son aquellos que
fueron crucificados juntamente con él, que de manera literal han muerto al
dominio del pecado que controlaba toda su vida.
Todo
cristiano necesita comprender lo que ocurrió en su vida para no dejarse llevar
por los engaños de satanás y el mundo que van a inducirle al pecado, haciéndole
pensar que este todavía ejerce dominio sobre él, cuando no es así, porque en
Jesucristo el pecado fue destruido para que no sirvamos más a este. Pero,
entonces, podría alguien preguntar ¿Por qué seguimos pecando aun siendo
cristianos?
Mas
adelante Pablo nos explicará esta lucha en el creyente, que para adelantar un
poco se puede comprender en el hecho de que aún queda un remanente del pecado
que no permite la completa santificación del creyente, sino lo hace combatir
diariamente contra este pecado en su interior, pero que en Jesucristo tiene
asegurada la victoria final. Por lo anterior en las luchas diarias, el creyente
en Cristo, debe fortalecer su fe en el Señor y en la verdad que nos ha
entregado de que estamos muertos al pecado, por lo tanto debemos considerarnos
muertos al pecado, y entregar toda nuestra vida, en acción de gracias, a quien
nos redimió y justificó con su sangre, nuestro Señor Jesucristo.
El que
está en Cristo Jesús debe considerarse muerto al pecado porque en Él murió al
pecado, por lo tanto no debe vivir en el pecado sino en Jesucristo y para Dios,
como un vivo que ha muerto al pecado para vivir glorificando a Dios.
Dálet
Abatida hasta el polvo está mi alma;
Vivifícame según tu palabra.
Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;
Enséñame tus estatutos.
Hazme entender el camino de tus mandamientos,
Para que medite en tus maravillas.
Se deshace mi alma de ansiedad;
Susténtame según tu palabra.
Aparta de mí el camino de la mentira,
Y en tu misericordia concédeme tu ley.
Escogí el camino de la verdad;
He puesto tus juicios delante de mí.
Me he apegado a tus testimonios;
Oh Jehová, no me avergüences.
Por el camino de tus mandamientos correré,
Cuando ensanches mi corazón.
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