JUSTIFICADOS POR LA FE SOLA

 Texto bíblico: Romanos 3: 28-31

 

La conclusión de este capítulo es que todos estamos justamente condenados, porque todos, sin excepción alguna, hemos pecado, sea que lo aceptemos o no, pero mejor es aceptarlo. Las obras del ser humano en vez de justificarlo lo condenan cada vez más. Aunque su proceder fuera aparentemente bueno, darle de comer a todo pobre y defender la voz del que no tiene, es miserable su vida, un infierno sin esperanza, andando como un vagabundo que en nada encuentra paz, a menos que Dios haga un milagro en su muerto ser.

El milagro de la fe, sin las obras de la ley, es el único remedio para el muerto espiritual, porque es por Gracia, por medio de la fe en Jesucristo, que el hombre es justificado, confirmando la enseñanza de la Ley que es Jesucristo. Solo de esta manera el ser humano podrá deleitarse en la Ley, porque reconocerá que solo es satisfecha en Jesucristo y que ninguno será justificado por la Ley.

Las palabras que está exponiendo Pablo, no solo es para hablar de los otros o de nosotros, desde una mirada general, sino también personal, en donde cada uno, si se ocupara de su pecado, con gran diligencia, no tendría tiempo ni para mirar el pecado de su hermano, porque tal examen le llevaría a reconocer que su más grande enemigo es interno, y que debe día a día, como cristiano, ir a Jesucristo recordando su Obra de expiación, redención y justificación para limpiarlo de todo pecado y declararlo justo. A todos aquellos que creemos en Él por su Gracia, sea que fuéremos judíos o gentiles, sin importar nuestra procedencia, historia de vida, el Señor es nuestro Pastor, porque Jesucristo cuida las almas de quienes ha redimido de sus pecados para guiarles a la obediencia y el deleite de su Palabra.

Gracias a Dios que por medio de la justificación de Jesucristo, por la fe sola, nos permite deleitarnos en su Ley. Fue Jesucristo que el determinado consejo Intratrinitario designó para salvarnos de esta horrenda condenación que merecemos todos, por cuanto todos pecamos. ¡Gracias Dios Trino y Majestuoso! No hay Dios como nuestro Dios, el Dios verdadero que creó los cielos y la tierra, que todo el universo hizo en 6 días, el hexamerón que enseña que literalmente en 6 días creó todo el universo con su Palabra, de la nada, sin necesidad de materia preexistente, porque no necesita nada, ni de nadie, para hacer lo que quiere. Su Soberanía lo controla todo, pasado, presente y futuro, sobre el tiempo esta Él.

El Santo, Santo, Santo, perfecto en Santidad, lleno de Gloria y de Majestad que ni aun los ángeles más poderosos pueden acercarse sin cubrir sus rostros y pies, pero el ser humano, aquellos que tu creaste a tu imagen y semejanza, desobedecieron, nos rebelamos. Dios Eterno, no merecemos sino la condenación eterna por nuestro pecado que nació en el huerto del Edén y ha ido cada día siendo más evidente, pero por tu Gracia, por medio de la Fe en Jesucristo, hemos sido salvos de tu Santa Ira Eterna, y te damos gracias por esta hermosa Obra de Expiación, pues grande es este misterio que siendo Dios te hiciste carne, El Verbo se hizo criatura, ser humano, para morir en la cruz por nosotros y resucitaste y vives y siempre vivirás porque tú eres el Camino, la Verdad y la Vida y benditos sean todos aquellos que en ti confían. Amen.

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