EFECTOS COLATERALES DE LA JUSTIFICACIÓN
Texto bíblico: Romanos 5:1-2
En
estos dos versículos, el apóstol Pablo recogió o trajo a colación todo lo que
había venido diciendo a lo largo de la carta: tanto gentiles como judíos eran
justificados (hechos justos) por la fe. Teniendo eso en cuenta, consideró
necesario darles a conocer a los cristianos romanos las consecuencias lógicas,
es decir, los efectos colaterales e inevitables de ese hecho.
El
primer efecto colateral que les dijo fue que tanto los gentiles como los judíos
ahora tenían paz con Dios. ¿Qué es la paz? Es armonía, amistad, acuerdo, unión,
tregua… ya no había enemistad entre Dios y aquellos que creían que Jesús había
pagado el precio por sus pecados en la cruz. El segundo efecto que el Apóstol
les mencionó fue la paz que desde entonces empezó a haber entre esos dos
pueblos: los gentiles y los judíos, porque al encontrarse en Cristo y por medio
de Él, quien es la paz en sí, se hicieron un solo pueblo, como dice Efesios
2:14.
Un
tercer efecto colateral que sacó a colación fue el de gloriarse que NO es lo
mismo que enorgullecerse (recordemos que en Romanos 3:27 y 4:2 dijo que en la
salvación no debía haber jactancia humana alguna). Con “gloriarse”, el Apóstol
se refería a complacerse o alegrarse mucho en la esperanza de que un día
estarán frente a Dios, es decir, en el anhelo de verlo, de conocer Su
esplendor, de estar con Él cara a cara. De hecho, en Romanos 3:23 dice que como
todos los seres humanos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios, pero
Él mismo se ocupó de que pudiéramos alcanzar Su gloria a través de Su Hijo.
Así
mismo, si has nacido de nuevo, debes recordar que Cristo te ha concedido estar
en paz con Dios y con quienes son tus hermanos en la fe. El apóstol se refiere
a esto en términos de salvación, y así debemos tenerlo en cuenta, pero también
cabe destacar que él estaba procurando la unidad de gentiles y judíos, así que
esa paz que el Señor concede se refleja en el amor hacia Dios y el prójimo, en
la comunión con Él y con la congregación. Recordemos que quien no ama a su
hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto (1 Juan
4:20). Quizás, de la misma forma, quien no esté en paz con su hermano,
difícilmente estará en paz con Dios.
También
tengamos en cuenta que Pablo habló de “esta gracia en la cual estamos firmes”.
Firmes significa estables, fuertes, resistentes, consistentes, seguros, que no
se mueven ni vacilan. Así que la invitación es a estar de esa forma con
respecto a la GRACIA DE DIOS. Por último, alegrémonos en el hecho de que el
Señor convirtió nuestra condena en esperanza, anhelemos el regreso de
Jesucristo y el momento en el que Dios lo llene todo en todo. Gloria a Dios por
habernos hecho parte de Su Plan, cuya mejor parte será tenerlo a Él a plenitud.
Si no
has nacido de nuevo, esta es una invitación a que experimentes la paz de Dios,
que viene al reconocer que eres un pecador que necesita ser salvado y que la
salvación la encuentras en Jesús, quien pagó el precio de tus pecados en la
cruz.
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