CONSIDÉRATE MUERTO


Texto bíblico: Romanos 6:11-14

 

Este versículo inicia con un “así también”, refiriéndose a lo que se dijo en los versos anteriores. Esto, para indicarnos que nuestro modelo es y debe ser Cristo, que así como Él destruyó al pecado y vive para Dios, nosotros debemos mortificar diariamente el pecado mirando la victoria de Jesucristo quien mató al pecado sin ser pecador para salvar al pecador que en Él cree. Pero hay algo particular en este fragmento bíblico y en otros más. Dice: “considérense muertos”. No habla de un futuro, de una probabilidad, de algo inestable; por el contrario, nos llama a que esto sea parte de nuestra identidad o estado espiritual, el hecho de ESTAR muertos al pecado.

Vimos lo mismo en Romanos 6:6, que dice: “Sabemos esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado”. También en Colosenses 3:2-3, dice: “Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios”. Nuestro viejo hombre FUE crucificado, en (tiempo) pasado y nosotros ya HEMOS muerto, esa es nuestra realidad.

La palabra “considérense” en griego tiene algo particular, significa “hacer inventario, estimar”, también se usó en Romanos 4:3 donde dice que la fe de Abraham le fue contada por justicia, así que se trata de una palabra de contabilidad. Esto no es coincidencia, porque en cuanto a la deuda que teníamos, ya hemos muerto al pecado EN Cristo, gracias a Él y a Su sacrificio. La palabra “considérense” también se deriva de “logos” y “lego” que significan decir algo, hablar, relatar, colocar delante. Y sí que debemos hacer esto con esta verdad… Hoy en día la tal llamada “palabra de fe” es usada para atraer supuestas bendiciones a la vida del creyente, pero qué mayor bendición que esta: saber, proclamar y colocar delante de nosotros esta verdad, especialmente cuando somos tentados: que ya no vivimos para el pecado, sino que hemos muerto a él.

Ahora que estamos “vivos para Dios en Cristo Jesús” recordemos esta gran verdad, porque es así como viviremos POR el Espíritu, guiados por Él. Si bien más adelante veremos el proceso de santificación y cómo constantemente debemos luchar contra el pecado precisamente con estas verdades, lo cierto es que EN Cristo YA vivimos para Dios. Entonces, ¿estamos realmente EN Cristo? ¿Nos consideramos realmente muertos al pecado? ¿Tenemos en cuenta que vivimos para el Señor?

Gloria a Dios por Su Plan de justificación, con el que nos trajo una muerte necesaria y nos dio una vida que cumple el propósito para que fue creada.

Comentarios

Entradas populares