¿A QUIÉN OBEDECES?
Texto bíblico: Romanos 6:15-16
En los
capítulos anteriores, veíamos que vivir por gracia no se trata de que ahora
podemos pecar sin problema ya que después de eso podemos acércanos a Dios y él
nos perdona las veces que nosotros nos plazca porque su gracia y misericordia
nos los permite, pues, así no funciona. En realidad, ¿Qué significa vivir por
gracia?
Vivir
por gracia significa que cada día podemos acércanos a Dios y rendirnos a Él,
entregarle nuestra vida, llevando una vida de rectitud, aun sabiendo que
nuestra condición de pecado nos alejó de su presencia pero la redención por
medio de su muerte en la cruz nos permite gozar del favor y la misericordia de
Dios.
Pablo
nos insta a perseverar en la gracia de Dios porque es la manera de vivir en
plena dependencia de Él. (Hechos 13:43). De igual manera nos confronta frente
el valor que ahora tiene la gracia para nosotros.
Sabemos
que conocer la ley nos hace entender y saber en la condición de pecado en la
que estábamos fuera de Cristo pero también nos muestra la única manera en la
que el pecado puede ser vencido en nuestra vida. Pero después de conocer esto,
Pablo sigue firme argumentando que estar ahora bajo la gracia de Dios no es
razón para seguir pecando y seguir eligiendo el pecado en nuestras vidas.
Ya no
estamos bajo la ley, sino que estamos bajo la gracia de Dios por medio de
CRISTO, el hecho de que ahora somos libres debe ayudarnos a resistir y rechazar
por completo todo deseo pecaminoso y no tomar a la ligera la gracia y el perdón
de Dios. Muchas veces creemos que cuando pecamos y oramos, nos arrepentimos y
demás, si, Dios nos perdona, pero así como nos perdona también permite que
vivamos las consecuencias de nuestro pecado independientemente del área en la
que hayamos pecado, no se trata de un juego, se trata de nuestra vida y
salvación.
El
pecado conduce a la muerte, Cristo conduce a la vida eterna. Somos esclavos de
lo que obedecemos y decidimos seguir, nuestras decisiones tienen mucho valor ya
que por medio de ellas estamos contribuyendo a la muerte o a la justicia de
Dios. Pidámosle cada día a Dios que nos ayude a elegirlo siempre a Él por
encima del pecado y que nuestra vida sea una entrega total en agradecimiento
por la salvación que tenemos por la fe en Cristo Jesús.
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